¡Dios te quiere regalar una segunda infancia!

¡Dios te quiere regalar una segunda infancia!
¿Por qué Jesús dijo que solo si somos como los niños podremos entender a Dios?
En este resumen, veremos «cinco cosas» que los niños hacen, y que si las ponemos en práctica, es posible que podamos disfrutar de una segunda infancia, y esta vez, con el Padre perfecto.
En Paraguay celebramos recientemente el “Día del niño” y por esta razón, me dediqué a estudiar y a buscar inspiración en la Fuente de la Vida sobre este tema de “ser niños”, algo que nunca se deja de ser.
Entre lectura y lectura, llegué a este pasaje que encontramos en las escrituras en Marcos capítulo 10, del 13 al 15 que dice: “Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 14 Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. 15 Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.»
Las palabras del Maestro mi hicieron pensar y noté que para recibir de forma completa y poder entrar en esa dimensión el Reino de Dios, Jesús no dice que tenemos que orar incansablemente para recibir el Reino de Dios, ni ayunar, ni hacer una campaña de avivamiento. Lo que Jesús está señalando, es una acción interna para poder tener acceso al entendimiento de ese Reino. Aquí Jesús dice claramente cuál es la actitud, y dice taxativamente, que debemos “ser como niños”. Entonces, ¿qué hacen los niños que nosotros los adultos nos hemos olvidado de hacer? ¿Por qué Jesús dijo que hay que ser como niños para captarle a él?
“Porque Dios nos quiere regalar una segunda infancia, pero perfecta”
Él será el Padre, y nosotros, los mimados de ese Padre que es todo amor.
¿Dé donde sale esto? En el segundo libro a los Corintios Pablo dice: “Yo seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2da de Corintios 6:18)
Aquí hay señalamos cinco cosas que los niños hacen, y que si las ponemos en práctica, es posible que podamos disfrutar de una segunda infancia, y esta vez, con el Padre perfecto.
 

1. Credulidad. Los niños por lo general tienen esa capacidad de creer todo lo que los padres le dicen. También incorporan miedos, y se los creen aunque no sean ciertos, el “Cucu lele”, “El viejo de la bolsa”, “el monstruo” que vive debajo de las cambas cuando la luz se apaga y tantos otros. Así de crédulos son los niños. ¿Por qué? Porque sus tiernas mentes disfrutan de un estado virgen, y todo lo que se siembra, crece, sea bueno o malo. Ahora, nuestra capacidad de creer con el paso de los años sufre los abatares de la vida, y con esa dosis tóxica  denominada rutina, deja a algunas personas sin la capacidad de creer. Hágase estas preguntas: ¿Alguna persona me robó la capacidad de creer en lo bueno? 
¿Algún hecho trágico me bloqueó la capacidad para creer? Alguien, en el nombre de Dios, ¿hizo que me decepcione de Dios?  

Una de las maneras de comenzar a disfrutar de una segunda infancia con Dios, es comenzado a creer. ¿Cómo? 
“Dios quiere que vuelvas a creer en Él”; porque sin ese paso de fe, es imposible robarle una sonrisa a Dios. Ahora, uno puede decir; ¡es que yo ya creo! 
¿Y saben que Dios podría decir? 
- “¿Por qué no crees un poco más?”
Y me pregunto yo; ¿Quien dijo que ya creemos lo suficiente? Dios quiere que creas, un poco más de lo que ya crees… pero se necesita una mente virgen, como la de los niños.
2. Dios quiere que vuelvas a la “Memoria frágil” como cuando eras niño. 
Dicho de otra manera: “Dios quiere que disfrutes de la amnesia, no que la sufras” 
Los niños tienen la capacidad de olvidarse rápidamente de las ofensas, porque su orgullo aún no está tan entrenadito como el nuestro. El Maestro habló sobre esto, y se refería a una condición “sin equanum” para ser apto, en estos asuntos de entenderle al Todopoderoso. En el libro de Lucas, Jesús dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. (Lucas 9:62) ¿Qué en realidad está expresando? Que debemos mirar hacia adelante y centrarnos en lo bueno. Hay personas que viven en su pasado, otras, viven en el mundo de las ofensas. Dios recomienda “algo de amnesia”, así como tienen los niños. El libro de Proverbios toca el tema. En el capítulo 12 verso 16, el sabio dice: “El necio muestra en seguida su enojo;
el prudente pasa por alto la ofensa”. Y yendo más adentro del tema, en el mismo libro, en el cap. 19 verso 11 agrega: “La cordura del hombre detiene su enojo, y es un honor para él pasar por alto la ofensa” (RVR 1977)
Así como los niños se olvidan facilmente de las ofensas, Dios espera que nosotros también lo hagamos, sino, “de ninguna manera” captaremos el Reino de Dios y sus misterios.
3. Actitud corregible. “Dios quiere que le tomes cariño a la corrección”.

En algunas culturas, es interesante observar la adversión que se le tiene a la corrección. Inclusive, se confunde la corrección con el castigo y algunas personas llevan esa palabra a un estatus de catástrofe. 
La corrección es algo bueno, y debemos tomarle cariño, así como un niño que se porta mal y pide a gritos aún sin saberlo; “por favor un cinto en mis nalgas que ya ni yo me aguanto”. El libro de Proverbios empieza con este tema, y dice en los versos 8 y 9: “Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre
y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema;
adornarán tu cuello como un collar”.  
La corrección es sencillamente un ajuste en el rumbo. No es un castigo apocalíptico como en algunas religiones se mal enseña. En el capítulo 12 verso 1 de Proverbios sentencia: “El que ama la corrección ama la sabiduría: mas el que aborrece la reprensión, es ignorante”. No sería mala idea, incorporar en nuestras oraciones, un poco de corrección. A veces, estamos muy lejos del rumbo ideal.


Algo más que hacen los niños, y que los adultos a veces no tienen.
 
4. Capacidad de asombro. “Dios quiere que te asombres de Él”. 
Has recordado ya de adulto: ¿Qué cosas me asombraron en la infancia?
 Los ninños tienen una gran capacidad de asombro. Y si hay algo que Jesús hizo durante todo su ministerio, fue asombrar a todas las personas que estaban cerca de él.

- Jesús calmó una tormenta, y sus discípulos se asombraron.
– Jesús habló frente a multitudes, y todos quedaron asombrados.
– En la pesca milagrosa, quienes estaban allí quedaron asombrados porque una sola palabra de Jesús, hizo historia en el negocio pesquero.

- Jesús sanó gente, creó órganos vitales en personas que no los tenían, y quedaron asombrados.

- Jesús resucitó a Lázaro tres días después de que éste haya muerto, y la ciudad entera quedó asombrada.

- Y como broche de oro, debemos decir que el mismo Jesús, resucitó de entre los muertos al tercer día, y la humanidad entera, aún no sale de su asombro.


“Asombro”; ¡qué palabra! Según la lengua que nos rige, “asombro” puede ser explicado así: “Es algo que causa mucha admiración, hacer sombra de otra cosa. Significa que lo hecho fue tan admirable, que le hizo sombra a todo lo que le precedió” Esto no quiere decir que lo que sucedió antes fue malo, sencillamente dice que lo que ha sucedido, dejó en las sombras todo lo anterior porque ese evento en particular brillo de manera especial.

Esto nos lleva a preguntarnos;
¿Cuándo fue la última vez que le dije al Señor, estoy listo/a para que me asombres?
 Hay personas que necesitan ser asombrados en su relación de pareja, otros, en sus trabajos y sus negocios, otras personas necesitan ser asombradas en su relación con el Señor, y para todo esto, necesitamos recuperar nuestra capacidad de asombro, algo que los niños tienen en su estado más noble.
Por último, algo que Dios quiere que recuperes en tu vida.
 
5. La Inocencia
. “Dios quiere que recuperes tu inocencia”  
Los niños tienen esa inocencia hermosa, que nos cautiva, nos enternece y hasta nos hace llorar. Esta palabra, “inocencia” expresa que una persona está libre de cupla, que no tiene malicia, que no daña. Una persona inocente, adulta, es aquella que se ha reconciliado con el bien. Hay personas que han sufrido una infancia difícil, abusos, padres divorciados, traumas sicológicos y tantos otros males que se sufren en la infacia que hacen que esa inocencia quede perdida en algún rincón de nuestro cerebro, mal trecha y con síndrome de vergüenza extrema. 
Sin embargo, para entender a Dios, el propone que seamos como un niño pequeño, y que recuperemos la inocencia, que es el estado más puro en el cual podemos ver a una persona.

Cinco cosas que los niños hacen con total naturalidad, y que los adultos, víctimas de Babilonia hemos olvidado hacer.
1. Los niños son crédulos porque sus mentes están vírgenes.

2. Tienen una memoria frágil porque sus egos carecen de experiencia.
3. Son corregibles, porque saben que no saben todo sobre la vida.
4. Se olvidan fácilmente de las ofensas, porque así son los niños.
5. Son inocentes, están libres de culpa porque no tienen malicia.
Considerando las palabras de Jesús, y su exclusiva invitación a ser como niños para entender como funciona el Reino de Dios, creo con todo mi corazón, que Dios nos quiere regalar una segunda infancia, con un Padre lleno de amor, afecto, respeto, apoyo, aprecio, sabiduría, comprensión, misericordia, corrección, perdón y un compromiso de Su parte hacia sus favoritos… que éstos, brillarán en las situaciones más oscuras para que los adultos que andan en tinieblas, se vuelvan niños y así puedan ver el camino, la verdad y la vida.

En este día del niño, recuerda: “Dios te quiere regalar una segunda infancia, sólo que esta vez, serás su preferido/a”
Yuri Cabarcos Mujica

@yuricabarcospy 

Comenta desde Facebook
share

Comments

  1. particularmente calo hondo esta charla para mi, pues la presencia de un padre siempre busque en mi vida, pero ahora con pensamientos llenos de espiritualidad la vida la agradezco cada segundo y me asombra Dios Padre consintiéndome en gran manera! Reconozco su gracia y su amor en todas las circunstancias de mi vida… 🙂

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: