El Templo de nuestros días

Menciones al templo en la Biblia

En el Antíguo Testamento:

Es interesante ver que en el hebreo no existe una palabra que se traduzca exclusívamente templo al
español. Tal es así que no puede definirse la cantidad de veces que se menciona la palabra, pues varía, de
acuerdo con la traducción.

La primera vez que una palabra del Antíguo Testamento se traduce así: El templo de Dagón, de los filisteos
(Jueces 16:26). Entonces, se utiliza la palabra hebrea bah’-yith, misma palabra que en otras partes se
traduce de muchas maneras diferentes, como ser casa, palacio, aposento, cárcel, familia, mayordomo,
linaje, etc. Ésta es la palabra que se utiliza en 1 Reyes 6:1 para referirse al inicio de la construcción del
“templo”, por Salomón.
Otras palabras que también son traducidas como templo, asimismo tienen otros significados:
 hé-kal. Traducida templo en Salmos 5.7. Es la palabra que más se asocia a la idea latina de un
recinto sagrado. Pero además, en otras citas se traduce como palacio o como una parte del
edificio.
 mê-har. Traducida templo en Salmos 3:4. En otras citas se traduce monte, montaña, cerro.
 bêt. Traducida templo en 2 Reyes 18:15 y en el mismo versículo traducida también como
palacio.
 haq·qō·ḏeš. Traducida templo en algunas versiones en Daniel 9:26, se traduce también como
santuario, santo, sagrado, aceite santo, cosas santas y otras.
Me resulta altamente llamativo que Dios no se haya molestado en designar una palabra para algo que a
ojos de la religiosidad resulta tan imprescindible para rendirle culto.

Día dos:

En el Nuevo Testamento:

Ya fue escrito en griego, idioma que tiene las palabras “hieron” y “naos” para referirse a los edificios
sagrados. Son éstas las que se utilizan para referirse al edificio al que en el Antiguo Testamento se hace
referencia con las palabras que ya vimos.

Pero además de utilizarse la palabra “naos” para referirse a un edificio de piedra, se utiliza también en el
Nuevo Testamento para referirse a la persona en quien Dios habita.

– Juan 2:17-21 (NVI): “¿Qué señal puedes mostrarnos para actuar de esta manera?
―Destruyan este templo —respondió Jesús—, y lo levantaré de nuevo en tres días.
―Tardaron cuarenta y seis años en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días?

Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo.”
– 1º Corintios 3:16 (NVI): “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios
habita en ustedes? ”

Así que, para referirse al edificio de piedra, no parece seguirse una norma muy rigurosa. Pero para referirse
a la persona en quien Dios habita sí se sigue un criterio riguroso y se utiliza siempre la misma palabra.

1. Debo adecuar mi concepto al concepto de Dios
Andando los años, el cristianismo se ha ido amoldando al paganismo en cuanto a la consagración de
recintos para “casa de Dios”.

Así, se entiende que el culto a Dios debe llevarse a cabo en esos recintos, que la conducta en esos recintos
ha de ser de una forma y fuera de ellos puede permitirse otra, que ciertas conversaciones son apropiadas
solo fuera de esos edificios y adentro no, etc.

En el Nuevo Testamento no se menciona que los cristianos hayan dedicado ningún edificio al culto a Dios.
La iglesia se gestó en las casas, en las plazas, sinagogas, cárceles, plazas y cualquier lugar en el que la
gente se reuniera naturalmente. Los cristianos eran conscientes (a instancias de las enseñanzas de los
apóstoles) de que ellos eran los verdaderos recintos sagrados.

Los primeros edificios construidos a propósito como “templos” cristianos de los que se tiene referencia
son de 200 años después o más. Hasta ese momento, el cristianismo conservaba el concepto de sus inicios:
la casa de Dios no es de piedras, sino de personas.

Trasladar el concepto a los edificios tuvo consecuencias de las que el cristianismo aún no se ha recuperado:

 Se le asignó valor sagrado a edificios, antes que a las personas. Esto lleva a conductas religiosas,
como que en esos edificios se tiene una moral y fuera de ellos otra.

 En esos edificios se viste de una manera y fuera de ellos de otra

 Se permite cierto tipo de música y fuera de ellos cualquier tipo

 En algunos casos, incluso se consideran inadmisibles acciones como reírse, comer, jugar, etc.

Resulta curioso que incluso la arquitectura de estos edificios se volvió característica, acorde al
concepto que de ellos tiene la gente.
 El énfasis está puesto en el edificio. Se sirve a Dios en el edificio. Se debe adornar el edificio. Se
venera el edificio. Se considera muy dichoso el que tiene un gran edificio en el cual practicar su
culto y desdichado el que no.
 Los cristianos perdieron la noción de qué es realmente lo sagrado. Así, profanan sus cuerpos
continuamente, a través de sus bocas, ojos, oídos, manos, genitales, pies, pues no son conscientes de
la vida de Dios en ellos.
Así las cosas, los edificios llegan a ocupar en la mente de las personas el lugar de quien supuestamente
debería ser honrado en ellos. Los edificios llegan a ser objeto de idolatría.
Hoy vemos que Dios está diciendo:

2. Debo darme el valor que Dios me da

Ambas palabras griegas (hieron y naos) se utilizan indistintamente para referirse al edificio de piedra,
pero solo naos se utiliza para referirse a la persona en quien Dios vive.

Esto me resulta interesante, porque en el griego estas palabras no significan exactamente lo mismo. La
primera, hieron, hace referencia a todo el edificio sagrado, en tanto que la segunda, naos, se refiere a la
sala principal de ese edificio, aquella en la que se colocaba la estatua de la deidad que se veneraba.

Ser ese lugar tan sagrado, el “naos” implica que Dios nos da un valor tremendo. De hecho, es uno de los misterios del Antiguo Testamento, junto con la inclusión
de los gentiles en la asamblea.

Conocer ese misterio no debe hacer que se pierda su trascendencia. Por el contrario, debe hacernos
conscientes del valor que tiene para Dios nuestro ser, nuestro cuerpo

Consecuencias de que Dios viva en el ser humano:

 le da el valor de sagrado, antes que a las cosas (1º Corintios 3:17 (TLA): “Ustedes son el
templo santo de Dios ”)

 le garantiza su cercanía, su compañía (Efesios 2:13 (PDT): “Pero ahora, unidos a Jesucristo ya
no están lejos de Dios…”)

 el mismo poder que operó en Cristo está disponible para él (Efesios 1:19-20 (TLA): “Pido
también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no
tiene límites; con ese mismo poder Dios resucitó a Cristo ”)

 le da identidad (Romanos 8:16 (PDT): “El Espíritu mismo le habla a nuestro espíritu y le
asegura que somos hijos de Dios. ”)

 le garantiza el cumplimiento de las promesas de Dios para el presente y para el futuro (Efesios
1:14 (PDT): “El Espíritu es un adelanto que se nos da como garantía de que recibiremos lo que
Dios prometió.”)

 No se requiere de nada para relacionarse con Dios (Colosenses 2:10 (PDT): “En Cristo, ustedes
están completos y no necesitan nada más…”)

Dios está determinado a restablecer el verdadero culto, en el verdadero templo, y lo hará con quien esté
dispuesto a escucharlo. Sus promesas, su plan, su obra tiene que ver con lo verdadero, no con nuestra
percepción. Nuestra percepción debe ser adecuada a lo verdadero. Solo entonces nos funcionará la verdad.
1º Pedro 2:4-5 (TLA): “Ustedes son piedras vivas que Dios está usando para construir un templo espiritual.
Por lo tanto, acérquense a Jesucristo, pues él es la piedra viva que la gente despreció, pero que Dios eligió
como la piedra más valiosa. Además, ustedes son sacerdotes especiales, y por medio de Jesucristo le
ofrecerán a Dios los sacrificios que a él le agradan. ”

 

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Doctor en Medicina y Padre de Familia

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